El ejercicio basado en evidencia, como concepto general, fue abordado en un principio por los médicos, como enfoque dirigido a la solución de los problemas surgidos en la práctica diaria. Por lo tanto, el quehacer diario de los distintos funcionarios es donde se va a emplear la evidencia clínica.
El conocimiento de la práctica de enfermería partió con Florence Nightingale, como algo de sentido común, un arte propio e inherente al ser humano, pero de manera paulatina fue convirtiéndose en la profesión disciplinada que es en la realidad actual.
La enfermeras han desarrollado su quehacer sobre la base de cuatro principios:
La práctica basada en evidencia propone un nuevo modelo para realizar las cosas. Se convierte un problema clínico en una pregunta y, desde esa pregunta, se buscan referencias bibliográficas y evidencias científicas que respalden la actuación propuesta.
Es un instrumento para mejorar la práctica y el cuidado de las personas que atendemos a diario. Esta definición data de 2002 y la propuso un grupo de enfermeras en Granada.
Es un movimiento que intenta aportar un nuevo modelo de práctica asistencial, lo que requiere un cambio en el pensamiento y en la forma de abordar el trabajo, que consiste en aplicar, en la práctica profesional, aquellos hechos cuya validez está demostrada científicamente. Ya no es un principio determinado el que sirve de guía, sino el haber comprobado que algo es válido mediante una metodología diseñada para ello, que sirve para tomar decisiones sobre el cuidado de cada paciente por separado.
La enfermería basada en evidencia surge porque los principios que se mencionan más arriba no bastan para respaldar las actuaciones realizadas, siendo necesario emplear el conocimiento científico para respaldar la toma de decisiones en la práctica diaria, y así asegurar su mejor calidad.
La enfermería basada en la evidencia ofrece los siguientes aspectos útiles:
La enfermería basada en la evidencia parte de cuatro conceptos generales:
Por lo tanto, la enfermería basada en evidencia va a surgir de la evidencia científica que se encuentre, de la competencia clínica que cada uno tenga en un área determinada y de la opinión del usuario, que es muy importante; si bien aún se emplea el término paciente, este paciente exige cada vez más e interviene más en la decisión de sus cuidados. Todo esto en el contexto particular del lugar donde se trabaja (atención, primaria, hospital, UCI, pediatría, etc.).
Por ejemplo, se formula la siguiente pregunta: ¿cuál es la mejor forma de curar las úlceras por presión? o ¿cuál es el mejor manejo de una herida infectada? Luego se busca la evidencia, para lo cual hay dos alternativas.
Una es buscar en las bases de datos Internet que tienen respaldo científico, por ejemplo, el BMJ (British Journal of Medicine) , en cuya página principal hay un menú donde se puede buscar y navegar seleccionando search, con lo que aparece un segundo menú, con la opción de escribir el nombre de un artículo, de un autor, una palabra clave, etc., para buscar información sobre la pregunta realizada. También da la posibilidad de elegir la fecha de la información; se considera vigente con 10 años, como máximo, salvo estudios clásicos.
Al buscar, aparecen los distintos resultados y se selecciona el que sirve. Esta página, al final de la búsqueda, muestra una serie de revistas, en las cuales se puede buscar información más acotada relativa a un tema puntual, y aparece una página donde los temas están relacionados con la pregunta que se planteó. Se leen los estudios y se sacan conclusiones.
La otra posibilidad de búsqueda de evidencia son los protocolos y guías, que ya están estandarizados. Por ejemplo, hay una guía desarrollada en los Estados Unidos y Canadá, en la cual se recopila información sobre el manejo de úlceras de pacientes determinados, la que también presenta otro menú. Es posible escribir la palabra que se busca, para encontrar las guías que versen sobre ella, o de ir al índice de guías para escribir la palabra y buscar; aparece una serie de guías, desde el año solicitado hasta el actual. Se va acotando la información y se selecciona el estudio que más sirve para responder a la pregunta inicial, cuya descripción aparece.
Según los principios de la medicina basada en la evidencia, hay cinco categorías de evidencia, desde la categoría I, basada en estudios aleatorios, con seguimiento, serios, importantes, que aportan información útil para la práctica, hasta la V, que sólo consiste en juicios de expertos. A veces aparecen recomendaciones, de la A a la D, en que la A es una recomendación que se puede utilizar, porque el estudio científico que la avala garantiza un buen resultado.
Lo anterior se puede aplicar, no sólo a las guías y protocolos clínicos, sino también a todo orden de cosas: por ejemplo, en docencia, para determinar cuál es la mejor manera de enseñar una materia, realizar un procedimiento o enseñar la enfermería basada en evidencia, para aprender a analizar si lo que se hace tiene algún fundamento científico o sólo se hace por tradición; por lo tanto, sirve en investigación, en administración, en gestión y en guías y protocolos clínicos.
A modo de ejemplo, se recopilaron direcciones de enfermería y medicina basada en evidencia. La primera es de una fundación española, la segunda es la BMJ, la tercera es de Australia y así sucesivamente, hasta la Cochrane, que es una base de datos en la que figuran estudios completos, pero que tiene acceso libre sólo para los abstracts (para los textos completos es necesario suscribirse).
El Centro de Prevención de Enfermedades también tiene guías y pautas, incluso algunas de las normas intrahospitalarias de infecciones se han tomado de ese centro y están reconocidas a nivel mundial como válidas para el ejercicio clínica.
La National Library of Medicine es Medline, al que se puede acceder por medio de PubMed. El último es un ejemplo de enfermería basada en evidencia para la atención primaria; hay una serie de protocolos e información en esta página, útiles para quienes trabajan en ese tipo de atención.
Las tareas en este campo consisten en conocer, entender y creer en los hallazgos de la investigación, y saber cómo utilizarlos. Es indispensable aprender a estudiar los problemas y los fenómenos relacionados desde la perspectiva de la evidencia. No sólo hay estudios cuantitativos o problemas del hacer, sino que también en estas bases hay estudios cualitativos acerca del área sicosocial de la enfermería, que a veces recibe escasa consideración
Se debe crear una cultura de cambios en torno a la evidencia científica, y transmitir esta información al grupo de trabajo; éste debe acostumbrarse a compartir la utilidad de esta herramienta.
Citación: Carrasco P. Importance of evidence-based nursing in the development of protocols and clinical guidelines. Medwave 2004 Jun;4(5):e2750 doi: 10.5867/medwave.2004.05.2750
Fecha de publicación: 1/6/2004
Citaciones asociadas
1. Araya Z y Brenes G. Educación prenatal: factor asociado al éxito de la lactancia materna. Rev Enf Act Costa Rica. 2012 Oct-Mar 23:1‐14. | Link |
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